Este guapo chico árabe, mitad marroquí, mitad español, parece joven e inocente, pero ahora está encerrado en la cárcel y desesperado por salir. Grita, pero nadie le escucha. Mientras inspecciona su celda encuentra una revista porno y las ganas de pajearse su gran polla árabe y de disparar su esperma se vuelven abrumadoras. El tipo se agarra la entrepierna y aprieta su enorme y dura polla árabe. Lleva unos días en la cárcel y sus grandes pelotas empiezan a dolerle por la falta de acción. A continuación la revista es un fleshjack. ¡Qué práctico! El chico saca su hermosa polla árabe oscura y la masturba lentamente hasta el éxtasis.