Los dos tienen poco más de veinte años, son superbultos, bien hechos y bien dotados. Uno es un poco más varonil, el otro más cobarde. Pero es este último el que se lleva la palma y consigue que su joven amigo se someta a él, lamiéndole la polla y abriendo su culo prieto y peludo para recibir su polla dura como el hormigón, lista para penetrar en las profundidades de su húmedo coño. La belleza y la excitación de los pequeños tíos cachondos que afirman su gusto por la polla y la follada por el culo.